Elon Musk, conocido por su defensa acérrima de la libertad de expresión, se encuentra en medio de un conflicto con las autoridades australianas que podría redefinir los límites de contenido en las redes sociales a nivel global. La disputa comenzó cuando la Comisión de Seguridad en Línea de Australia (eSafety) solicitó a X, la plataforma de redes sociales propiedad de Musk, que eliminara los videos de un ataque con cuchillo ocurrido en una iglesia de Sídney que fue transmitido en vivo.
El gobierno australiano, apoyándose en el Acta de Seguridad en Línea, argumenta que la naturaleza gráfica y violenta del contenido no solo es perjudicial, sino que su circulación podría incitar a más violencia. A pesar de que el video fue geobloqueado en Australia, la petición era que se retirara a nivel mundial, a lo que Musk respondió con desafío, alegando que cumplir con esta solicitud sentaría un precedente peligroso para el control global de contenido por parte de un solo gobierno.
El Primer Ministro australiano, Anthony Albanese, ha tildado a Musk de “arrogante” y “fuera de contacto”, acusándolo de priorizar la disputa sobre la responsabilidad social de su plataforma. Esta no es la primera vez que Musk enfrenta críticas por cómo maneja las políticas de contenido de X, pero esta situación ha escalado a un nivel internacional, poniendo en tensión la operación de redes sociales y las leyes nacionales.