Durante los primeros seis meses de 2024, un 9.9% de más de 2,000 encuestados en Australia reportaron haber utilizado el chatbot de inteligencia artificial ChatGPT para realizar consultas relacionadas con la salud. Según los datos recopilados en una encuesta realizada en junio de 2024, los usuarios manifestaron un nivel promedio de confianza en las respuestas de esta herramienta, calificándolo con un 3.1 sobre 5.
Las preguntas formuladas abarcaron diversos temas, entre los cuales el 48% de los usuarios mencionó haber consultado para aprender sobre una condición de salud específica. Por su parte, el 37% usó ChatGPT para interpretar síntomas, el 36% para tomar decisiones sobre acciones de salud y el 35% para entender términos médicos. Sin embargo, un dato alarmante es que más del 61% realizó preguntas que normalmente requerirían la intervención de un profesional clínico, clasificadas como "preguntas de riesgo".
El perfil de los usuarios de este tipo de tecnología tiende a incluir personas con baja alfabetización en salud, aquellas que no tienen el inglés como lengua materna o que hablan otro idioma en casa. Estos grupos aparecen como los más propensos a buscar apoyo en chatbots a pesar de las advertencias sobre la inexactitud potencial de sus respuestas.
Expertos señalan que confiar excesivamente en estos chatbots puede llevar a resultados peligrosos, como tomar decisiones críticas sobre la propia salud basándose en información incorrecta o incompleta. Ya se han documentado casos donde el uso de inteligencia artificial para decidir si acudir o no a un hospital resultó en graves consecuencias para la salud de las personas.
El interés en estas herramientas está lejos de disminuir. Un 39% de los encuestados declaró estar interesado en empezar a utilizar ChatGPT para temas de salud en los próximos seis meses, a pesar de no haberlo usado anteriormente. Ante este escenario, especialistas enfatizan la necesidad de desarrollar habilidades de "alfabetización en salud de IA", capacitaciones que permitan a los usuarios hacer preguntas adecuadas y buscar orientación más allá de estas plataformas tecnológicas para temas complejos o riesgosos.
Las consecuencias de obtener respuestas incorrectas van desde diagnósticos erróneos hasta la omisión de atención médica necesaria, con riesgos de moderados a graves para la salud de los usuarios. Por ello, diversos actores del sector salud sugieren implementar servicios complementarios, como líneas de ayuda donde pacientes puedan hablar con enfermeras calificadas para recibir asesoramiento sobre si acudir a un hospital o consultar con un médico.
Con este incremento en el uso de herramientas de IA, se destaca la urgencia de tomar precauciones sobre la manera en que estas tecnologías están transformando la forma de acceder a información sobre salud y atención médica.
Aunque las consultas médicas en línea son una tendencia creciente, el 3.1 sobre 5 en nivel de confianza asignado a las respuestas de ChatGPT refleja la incertidumbre que aún genera esta herramienta en los usuarios.