Economía

Acusan a Arabia Saudita de Utilizar Trabajo Forzoso en Plena Postulación para Copa Mundial 2034

Arabia Saudita, único postulante para la Copa del Mundo de la FIFA 2034, enfrenta severas acusaciones sobre el uso de trabajo forzado entre su fuerza laboral migrante, según una queja presentada ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

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Acusan a Arabia Saudita de Utilizar Trabajo Forzoso en Plena Postulación para Copa Mundial 2034

Arabia Saudita, único postulante para la Copa del Mundo de la FIFA 2034, enfrenta severas acusaciones sobre el uso de trabajo forzado entre su fuerza laboral migrante, según una queja presentada ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

"Nuestros hallazgos demuestran una grave violación de los derechos laborales que no puede ser ignorada", declaró la Unión Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (BWI).

5/6/2024

Arabia Saudita, actualmente el único país en la carrera por ser anfitrión de la Copa del Mundo de la FIFA 2034, se encuentra bajo el escrutinio internacional por serias acusaciones de derechos laborales. La Unión Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (BWI), que representa a unos 12 millones de trabajadores a nivel global, presentó una queja ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) detallando instancias de trabajo forzado que afectan a una gran cantidad de trabajadores migrantes en el país. Esta denuncia cuenta con el respaldo de organizaciones de renombre que incluyen a Human Rights Watch, Amnistía Internacional y FairSquare. Arabia Saudita cuenta con una fuerza laboral migrante que supera los 10 millones de personas, lo cual equivale a aproximadamente el 33% de su población total.

La queja subraya diversas violaciones de derechos laborales tales como la falta de pago de salarios, la confiscación de pasaportes y el cobro ilegal de tarifas de reclutamiento. Otros abusos incluyen la prohibición de cambiar de empleo, servidumbre por deudas y condiciones de trabajo que evocan prácticas de trabajo forzado. Estas prácticas afectan mayormente a trabajadores migrantes provenientes de naciones del sur de Asia y partes de África, quienes constituyen una parte considerable de la fuerza laboral en proyectos de infraestructura en Arabia Saudita.

Una encuesta encargada por la BWI a 193 trabajadores migrantes reveló que el 65% de los encuestados confirmó que sus empleadores les habían negado acceso a documentos personales, como pasaportes. Además, un 63% mencionó que no podían renunciar a su empleo ni salir del país cuando sus contratos expiraban. Estos datos refuerzan las acusaciones sobre las condiciones laborales adversas y el trato inhumano hacia los migrantes en Arabia Saudita.

El informe llega en un momento crucial, justo antes de que la FIFA tome una decisión definitiva sobre la sede del torneo en 2034. La federación internacional de futbol exige que los países anfitriones se comprometan a respetar los derechos humanos reconocidos globalmente, incluyendo los derechos laborales. En este contexto, el informe de la BWI pone en duda la idoneidad de Arabia Saudita como anfitrión del evento.


Algunos expertos en derechos humanos y laborales han señalado que la situación en Arabia Saudita guarda similitudes con los problemas observados en Qatar durante la preparación para la Copa del Mundo 2022. A pesar de que Qatar implementó algunas reformas tras recibir críticas internacionales, muchos trabajadores continuaron enfrentando serias dificultades y violaciones a sus derechos. La BWI y otras entidades temen que una situación similar se repita en Arabia Saudita a menos que se realicen cambios significativos y verificables en las condiciones y políticas laborales del país.

La FIFA, por su parte, ha estado bajo una creciente presión para evitar los errores del pasado y garantizar que los próximos torneos no conlleven abusos de derechos humanos. Desde la controversia en Qatar, la organización ha tratado de reforzar sus compromisos con la justicia social y los derechos laborales, aunque críticos sostienen que aún queda mucho por hacer. La BWI ha solicitado a la FIFA que trabaje con expertos independientes para supervisar la implementación de estándares laborales y asegurar que los trabajadores migrantes no sean sujetos a abusos durante la organización de la Copa Mundial.

Hasta ahora, ni la FIFA ni el equipo de postulación de Arabia Saudita han emitido comentarios sobre las recientes acusaciones de derechos humanos. Este silencio ha generado aún más preocupación entre los defensores de los derechos laborales, quienes ven en ello una falta de compromiso para abordar las cuestiones planteadas.

Arabia Saudita ha introducido algunas reformas laborales en los últimos años, aunque organizaciones como la BWI sostienen que estas medidas aún son insuficientes para proteger adecuadamente a la fuerza laboral migrante. Entre las reformas recientes se incluyen la eliminación de la obligación de obtener permiso del empleador para cambiar de trabajo, así como mejoras en la transparencia del pago de salarios y condiciones laborales. Sin embargo, a pesar de estos avances, los abusos siguen siendo generalizados según las encuestas y estudios internacionales.

El sistema de patrocinio, conocido como "kafala", ha sido identificado como una de las principales fuentes de abuso y explotación laboral en Arabia Saudita. Bajo este sistema, el estatus laboral y migratorio de los trabajadores está controlado por sus empleadores, lo que limita significativamente su capacidad para cambiar de trabajo o salir del país sin el consentimiento del empleador. Aunque el gobierno saudita ha prometido reformas en este ámbito, su implementación ha sido lenta y desigual.

Para asegurar que la Copa del Mundo 2034 no esté empañada por violaciones de derechos laborales, la BWI sugiere una serie de medidas que incluyen la creación de mecanismos de denuncia independientes, auditorías laborales regulares y la colaboración con organizaciones internacionales de derechos humanos. Estas acciones no solo buscan mejorar las condiciones en el corto plazo, sino también establecer un legado duradero de mejores prácticas laborales en el país.

Algo Curioso



"Nuestros hallazgos demuestran una grave violación de los derechos laborales que no puede ser ignorada", declaró la Unión Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (BWI).

Jun 5, 2024

Arabia Saudita, actualmente el único país en la carrera por ser anfitrión de la Copa del Mundo de la FIFA 2034, se encuentra bajo el escrutinio internacional por serias acusaciones de derechos laborales. La Unión Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (BWI), que representa a unos 12 millones de trabajadores a nivel global, presentó una queja ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) detallando instancias de trabajo forzado que afectan a una gran cantidad de trabajadores migrantes en el país. Esta denuncia cuenta con el respaldo de organizaciones de renombre que incluyen a Human Rights Watch, Amnistía Internacional y FairSquare. Arabia Saudita cuenta con una fuerza laboral migrante que supera los 10 millones de personas, lo cual equivale a aproximadamente el 33% de su población total.

La queja subraya diversas violaciones de derechos laborales tales como la falta de pago de salarios, la confiscación de pasaportes y el cobro ilegal de tarifas de reclutamiento. Otros abusos incluyen la prohibición de cambiar de empleo, servidumbre por deudas y condiciones de trabajo que evocan prácticas de trabajo forzado. Estas prácticas afectan mayormente a trabajadores migrantes provenientes de naciones del sur de Asia y partes de África, quienes constituyen una parte considerable de la fuerza laboral en proyectos de infraestructura en Arabia Saudita.

Una encuesta encargada por la BWI a 193 trabajadores migrantes reveló que el 65% de los encuestados confirmó que sus empleadores les habían negado acceso a documentos personales, como pasaportes. Además, un 63% mencionó que no podían renunciar a su empleo ni salir del país cuando sus contratos expiraban. Estos datos refuerzan las acusaciones sobre las condiciones laborales adversas y el trato inhumano hacia los migrantes en Arabia Saudita.

El informe llega en un momento crucial, justo antes de que la FIFA tome una decisión definitiva sobre la sede del torneo en 2034. La federación internacional de futbol exige que los países anfitriones se comprometan a respetar los derechos humanos reconocidos globalmente, incluyendo los derechos laborales. En este contexto, el informe de la BWI pone en duda la idoneidad de Arabia Saudita como anfitrión del evento.


Algunos expertos en derechos humanos y laborales han señalado que la situación en Arabia Saudita guarda similitudes con los problemas observados en Qatar durante la preparación para la Copa del Mundo 2022. A pesar de que Qatar implementó algunas reformas tras recibir críticas internacionales, muchos trabajadores continuaron enfrentando serias dificultades y violaciones a sus derechos. La BWI y otras entidades temen que una situación similar se repita en Arabia Saudita a menos que se realicen cambios significativos y verificables en las condiciones y políticas laborales del país.

La FIFA, por su parte, ha estado bajo una creciente presión para evitar los errores del pasado y garantizar que los próximos torneos no conlleven abusos de derechos humanos. Desde la controversia en Qatar, la organización ha tratado de reforzar sus compromisos con la justicia social y los derechos laborales, aunque críticos sostienen que aún queda mucho por hacer. La BWI ha solicitado a la FIFA que trabaje con expertos independientes para supervisar la implementación de estándares laborales y asegurar que los trabajadores migrantes no sean sujetos a abusos durante la organización de la Copa Mundial.

Hasta ahora, ni la FIFA ni el equipo de postulación de Arabia Saudita han emitido comentarios sobre las recientes acusaciones de derechos humanos. Este silencio ha generado aún más preocupación entre los defensores de los derechos laborales, quienes ven en ello una falta de compromiso para abordar las cuestiones planteadas.

Arabia Saudita ha introducido algunas reformas laborales en los últimos años, aunque organizaciones como la BWI sostienen que estas medidas aún son insuficientes para proteger adecuadamente a la fuerza laboral migrante. Entre las reformas recientes se incluyen la eliminación de la obligación de obtener permiso del empleador para cambiar de trabajo, así como mejoras en la transparencia del pago de salarios y condiciones laborales. Sin embargo, a pesar de estos avances, los abusos siguen siendo generalizados según las encuestas y estudios internacionales.

El sistema de patrocinio, conocido como "kafala", ha sido identificado como una de las principales fuentes de abuso y explotación laboral en Arabia Saudita. Bajo este sistema, el estatus laboral y migratorio de los trabajadores está controlado por sus empleadores, lo que limita significativamente su capacidad para cambiar de trabajo o salir del país sin el consentimiento del empleador. Aunque el gobierno saudita ha prometido reformas en este ámbito, su implementación ha sido lenta y desigual.

Para asegurar que la Copa del Mundo 2034 no esté empañada por violaciones de derechos laborales, la BWI sugiere una serie de medidas que incluyen la creación de mecanismos de denuncia independientes, auditorías laborales regulares y la colaboración con organizaciones internacionales de derechos humanos. Estas acciones no solo buscan mejorar las condiciones en el corto plazo, sino también establecer un legado duradero de mejores prácticas laborales en el país.

Arabia Saudita, actualmente el único país en la carrera por ser anfitrión de la Copa del Mundo de la FIFA 2034, se encuentra bajo el escrutinio internacional por serias acusaciones de derechos laborales. La Unión Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (BWI), que representa a unos 12 millones de trabajadores a nivel global, presentó una queja ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) detallando instancias de trabajo forzado que afectan a una gran cantidad de trabajadores migrantes en el país. Esta denuncia cuenta con el respaldo de organizaciones de renombre que incluyen a Human Rights Watch, Amnistía Internacional y FairSquare. Arabia Saudita cuenta con una fuerza laboral migrante que supera los 10 millones de personas, lo cual equivale a aproximadamente el 33% de su población total.

La queja subraya diversas violaciones de derechos laborales tales como la falta de pago de salarios, la confiscación de pasaportes y el cobro ilegal de tarifas de reclutamiento. Otros abusos incluyen la prohibición de cambiar de empleo, servidumbre por deudas y condiciones de trabajo que evocan prácticas de trabajo forzado. Estas prácticas afectan mayormente a trabajadores migrantes provenientes de naciones del sur de Asia y partes de África, quienes constituyen una parte considerable de la fuerza laboral en proyectos de infraestructura en Arabia Saudita.

Una encuesta encargada por la BWI a 193 trabajadores migrantes reveló que el 65% de los encuestados confirmó que sus empleadores les habían negado acceso a documentos personales, como pasaportes. Además, un 63% mencionó que no podían renunciar a su empleo ni salir del país cuando sus contratos expiraban. Estos datos refuerzan las acusaciones sobre las condiciones laborales adversas y el trato inhumano hacia los migrantes en Arabia Saudita.

El informe llega en un momento crucial, justo antes de que la FIFA tome una decisión definitiva sobre la sede del torneo en 2034. La federación internacional de futbol exige que los países anfitriones se comprometan a respetar los derechos humanos reconocidos globalmente, incluyendo los derechos laborales. En este contexto, el informe de la BWI pone en duda la idoneidad de Arabia Saudita como anfitrión del evento.


Algunos expertos en derechos humanos y laborales han señalado que la situación en Arabia Saudita guarda similitudes con los problemas observados en Qatar durante la preparación para la Copa del Mundo 2022. A pesar de que Qatar implementó algunas reformas tras recibir críticas internacionales, muchos trabajadores continuaron enfrentando serias dificultades y violaciones a sus derechos. La BWI y otras entidades temen que una situación similar se repita en Arabia Saudita a menos que se realicen cambios significativos y verificables en las condiciones y políticas laborales del país.

La FIFA, por su parte, ha estado bajo una creciente presión para evitar los errores del pasado y garantizar que los próximos torneos no conlleven abusos de derechos humanos. Desde la controversia en Qatar, la organización ha tratado de reforzar sus compromisos con la justicia social y los derechos laborales, aunque críticos sostienen que aún queda mucho por hacer. La BWI ha solicitado a la FIFA que trabaje con expertos independientes para supervisar la implementación de estándares laborales y asegurar que los trabajadores migrantes no sean sujetos a abusos durante la organización de la Copa Mundial.

Hasta ahora, ni la FIFA ni el equipo de postulación de Arabia Saudita han emitido comentarios sobre las recientes acusaciones de derechos humanos. Este silencio ha generado aún más preocupación entre los defensores de los derechos laborales, quienes ven en ello una falta de compromiso para abordar las cuestiones planteadas.

Arabia Saudita ha introducido algunas reformas laborales en los últimos años, aunque organizaciones como la BWI sostienen que estas medidas aún son insuficientes para proteger adecuadamente a la fuerza laboral migrante. Entre las reformas recientes se incluyen la eliminación de la obligación de obtener permiso del empleador para cambiar de trabajo, así como mejoras en la transparencia del pago de salarios y condiciones laborales. Sin embargo, a pesar de estos avances, los abusos siguen siendo generalizados según las encuestas y estudios internacionales.

El sistema de patrocinio, conocido como "kafala", ha sido identificado como una de las principales fuentes de abuso y explotación laboral en Arabia Saudita. Bajo este sistema, el estatus laboral y migratorio de los trabajadores está controlado por sus empleadores, lo que limita significativamente su capacidad para cambiar de trabajo o salir del país sin el consentimiento del empleador. Aunque el gobierno saudita ha prometido reformas en este ámbito, su implementación ha sido lenta y desigual.

Para asegurar que la Copa del Mundo 2034 no esté empañada por violaciones de derechos laborales, la BWI sugiere una serie de medidas que incluyen la creación de mecanismos de denuncia independientes, auditorías laborales regulares y la colaboración con organizaciones internacionales de derechos humanos. Estas acciones no solo buscan mejorar las condiciones en el corto plazo, sino también establecer un legado duradero de mejores prácticas laborales en el país.

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