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Líder de Culto Keniano Paul Mackenzie Enfrenta Juicio por Terrorismo y Más de 400 Muertes

Paul Nthenge Mackenzie, líder de un culto apocalíptico en Kenia, está siendo juzgado por cargos de terrorismo relacionados con la muerte de más de 400 seguidores a quienes supuestamente incitó a morir de hambre para "encontrarse con Jesús."

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Líder de Culto Keniano Paul Mackenzie Enfrenta Juicio por Terrorismo y Más de 400 Muertes

Paul Nthenge Mackenzie, líder de un culto apocalíptico en Kenia, está siendo juzgado por cargos de terrorismo relacionados con la muerte de más de 400 seguidores a quienes supuestamente incitó a morir de hambre para "encontrarse con Jesús."

"No podemos permitir que individuos sin escrúpulos usen la religión para cometer actos atroces"

- Expresó el presidente William Ruto.

9/7/2024

Paul Nthenge Mackenzie, conocido líder de un culto apocalíptico en Kenia, se enfrenta a un juicio por numerosos cargos de terrorismo, homicidio, homicidio involuntario, secuestro y tortura infantil. El proceso judicial se lleva a cabo en la ciudad portuaria de Mombasa y involucra a Mackenzie y a 94 co-acusados, todos los cuales han declarado su inocencia.

El caso ha captado la atención nacional e internacional debido a la magnitud de la tragedia. Las autoridades descubrieron los restos de más de 440 personas en una remota zona boscosa cerca de Malindi, conocida ahora como la "masacre del bosque de Shakahola." Las autopsias revelaron que la mayoría de las víctimas murieron de hambre, siguiendo las presuntas instrucciones de Mackenzie de ayunar hasta la muerte para "encontrarse con Jesús." Sin embargo, no todos los fallecimientos fueron causados por inanición; algunos cuerpos mostraban signos de estrangulamiento, golpizas, asfixia, e incluso extracción de órganos.

Mackenzie, quien trabajó como taxista antes de autoproclamarse pastor, se entregó a las autoridades en abril del año pasado después de que la policía encontró las fosas comunes en el bosque de Shakahola. Este descubrimiento arrojó luz sobre las prácticas extremas de la secta, revelando las instrucciones de Mackenzie para preparar a sus seguidores para la supuesta llegada del fin del mundo a través del hambre extrema.

El trágico suceso ha generado un debate sobre la necesidad de una regulación más estricta de los movimientos religiosos en Kenia. Las autoridades, encabezadas por el presidente William Ruto, han prometido abordar el problema de los predicadores fraudulentos y otros cultos que se involucren en actividades delictivas. "No podemos permitir que individuos sin escrúpulos usen la religión para cometer actos atroces," aseguró Ruto.

El avance del juicio también ha resaltado la devastadora realidad de las actividades del culto liderado por Mackenzie, lo que ha llevado a una revisión de las medidas de seguridad y posibles reformas legales para evitar que hechos similares se repitan. Las comunidades afectadas han descrito el impacto profundo y trágico que esta secta ha tenido en sus vidas, motivando una respuesta firme por parte del gobierno keniano.

Con la justicia en curso para las víctimas y sus familias, este caso se convierte en un punto de inflexión crucial en la lucha contra los cultos destructivos y el extremismo disfrazado de espiritualidad en Kenia. Paul Nthenge Mackenzie, antes de convertirse en un controvertido líder de culto, trabajaba como taxista, una profesión que contrastaba radicalmente con su posterior influjo en cientos de vidas a través de su secta apocalíptica.

Algo Curioso

"No podemos permitir que individuos sin escrúpulos usen la religión para cometer actos atroces"

- Expresó el presidente William Ruto.

Jul 9, 2024

Paul Nthenge Mackenzie, conocido líder de un culto apocalíptico en Kenia, se enfrenta a un juicio por numerosos cargos de terrorismo, homicidio, homicidio involuntario, secuestro y tortura infantil. El proceso judicial se lleva a cabo en la ciudad portuaria de Mombasa y involucra a Mackenzie y a 94 co-acusados, todos los cuales han declarado su inocencia.

El caso ha captado la atención nacional e internacional debido a la magnitud de la tragedia. Las autoridades descubrieron los restos de más de 440 personas en una remota zona boscosa cerca de Malindi, conocida ahora como la "masacre del bosque de Shakahola." Las autopsias revelaron que la mayoría de las víctimas murieron de hambre, siguiendo las presuntas instrucciones de Mackenzie de ayunar hasta la muerte para "encontrarse con Jesús." Sin embargo, no todos los fallecimientos fueron causados por inanición; algunos cuerpos mostraban signos de estrangulamiento, golpizas, asfixia, e incluso extracción de órganos.

Mackenzie, quien trabajó como taxista antes de autoproclamarse pastor, se entregó a las autoridades en abril del año pasado después de que la policía encontró las fosas comunes en el bosque de Shakahola. Este descubrimiento arrojó luz sobre las prácticas extremas de la secta, revelando las instrucciones de Mackenzie para preparar a sus seguidores para la supuesta llegada del fin del mundo a través del hambre extrema.

El trágico suceso ha generado un debate sobre la necesidad de una regulación más estricta de los movimientos religiosos en Kenia. Las autoridades, encabezadas por el presidente William Ruto, han prometido abordar el problema de los predicadores fraudulentos y otros cultos que se involucren en actividades delictivas. "No podemos permitir que individuos sin escrúpulos usen la religión para cometer actos atroces," aseguró Ruto.

El avance del juicio también ha resaltado la devastadora realidad de las actividades del culto liderado por Mackenzie, lo que ha llevado a una revisión de las medidas de seguridad y posibles reformas legales para evitar que hechos similares se repitan. Las comunidades afectadas han descrito el impacto profundo y trágico que esta secta ha tenido en sus vidas, motivando una respuesta firme por parte del gobierno keniano.

Con la justicia en curso para las víctimas y sus familias, este caso se convierte en un punto de inflexión crucial en la lucha contra los cultos destructivos y el extremismo disfrazado de espiritualidad en Kenia. Paul Nthenge Mackenzie, antes de convertirse en un controvertido líder de culto, trabajaba como taxista, una profesión que contrastaba radicalmente con su posterior influjo en cientos de vidas a través de su secta apocalíptica.

Paul Nthenge Mackenzie, conocido líder de un culto apocalíptico en Kenia, se enfrenta a un juicio por numerosos cargos de terrorismo, homicidio, homicidio involuntario, secuestro y tortura infantil. El proceso judicial se lleva a cabo en la ciudad portuaria de Mombasa y involucra a Mackenzie y a 94 co-acusados, todos los cuales han declarado su inocencia.

El caso ha captado la atención nacional e internacional debido a la magnitud de la tragedia. Las autoridades descubrieron los restos de más de 440 personas en una remota zona boscosa cerca de Malindi, conocida ahora como la "masacre del bosque de Shakahola." Las autopsias revelaron que la mayoría de las víctimas murieron de hambre, siguiendo las presuntas instrucciones de Mackenzie de ayunar hasta la muerte para "encontrarse con Jesús." Sin embargo, no todos los fallecimientos fueron causados por inanición; algunos cuerpos mostraban signos de estrangulamiento, golpizas, asfixia, e incluso extracción de órganos.

Mackenzie, quien trabajó como taxista antes de autoproclamarse pastor, se entregó a las autoridades en abril del año pasado después de que la policía encontró las fosas comunes en el bosque de Shakahola. Este descubrimiento arrojó luz sobre las prácticas extremas de la secta, revelando las instrucciones de Mackenzie para preparar a sus seguidores para la supuesta llegada del fin del mundo a través del hambre extrema.

El trágico suceso ha generado un debate sobre la necesidad de una regulación más estricta de los movimientos religiosos en Kenia. Las autoridades, encabezadas por el presidente William Ruto, han prometido abordar el problema de los predicadores fraudulentos y otros cultos que se involucren en actividades delictivas. "No podemos permitir que individuos sin escrúpulos usen la religión para cometer actos atroces," aseguró Ruto.

El avance del juicio también ha resaltado la devastadora realidad de las actividades del culto liderado por Mackenzie, lo que ha llevado a una revisión de las medidas de seguridad y posibles reformas legales para evitar que hechos similares se repitan. Las comunidades afectadas han descrito el impacto profundo y trágico que esta secta ha tenido en sus vidas, motivando una respuesta firme por parte del gobierno keniano.

Con la justicia en curso para las víctimas y sus familias, este caso se convierte en un punto de inflexión crucial en la lucha contra los cultos destructivos y el extremismo disfrazado de espiritualidad en Kenia. Paul Nthenge Mackenzie, antes de convertirse en un controvertido líder de culto, trabajaba como taxista, una profesión que contrastaba radicalmente con su posterior influjo en cientos de vidas a través de su secta apocalíptica.

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