Mundo

Crisis de Hambre en Etiopía: Un Llamado a la Acción Ante la Desesperación

Etiopía enfrenta una de las peores crisis de hambre en décadas, con casi 400 muertes por inanición recientemente reportadas en las regiones de Tigray y Amhara. La combinación de guerra, sequía y desvío de ayuda humanitaria ha exacerbado una situación ya crítica, dejando a millones al borde de la hambruna.

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Crisis de Hambre en Etiopía: Un Llamado a la Acción Ante la Desesperación

Etiopía enfrenta una de las peores crisis de hambre en décadas, con casi 400 muertes por inanición recientemente reportadas en las regiones de Tigray y Amhara. La combinación de guerra, sequía y desvío de ayuda humanitaria ha exacerbado una situación ya crítica, dejando a millones al borde de la hambruna.

"Muchos morirán si no recibimos ayuda inmediata".

- Haben Assefa, un funcionario en ciudad de Yechila.

2/3/2024

La crisis de hambre en Etiopía ha alcanzado proporciones alarmantes, con informes recientes indicando que casi 400 personas han muerto de inanición en las regiones de Tigray y Amhara en los últimos meses. Esta situación, que ha sido reconocida por el defensor del pueblo nacional de Etiopía, revela la magnitud del desastre humanitario que se está desarrollando en el país.

En Tigray, la sequía y los efectos residuales de una guerra civil devastadora han dejado a la población en una desesperación profunda. Los almacenes de granos están vacíos, y familias enteras dependen de recolectar bayas silvestres para sobrevivir. La agricultura, columna vertebral de la economía local, ha sido aniquilada por la falta de lluvias y el conflicto, dejando a los agricultores sin cosechas y sin medios para sustentar a sus familias.

El gobierno federal de Etiopía, a pesar de los informes de muertes por hambre, ha minimizado la gravedad de la crisis, insistiendo en que se están tomando medidas para mitigar el hambre. Sin embargo, la ayuda humanitaria ha sido insuficiente y, en muchos casos, obstaculizada por problemas logísticos y acusaciones de desvío de alimentos destinados a los más necesitados.

La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la situación en Etiopía, con llamados a una acción urgente para prevenir una catástrofe humanitaria de mayor escala. La suspensión temporal de la ayuda alimentaria por parte de organizaciones internacionales, debido a investigaciones sobre el robo de granos, solo ha agravado la crisis, dejando a millones en riesgo de hambruna.

Algo Curioso
La crisis alimentaria en Etiopía pone de manifiesto la fragilidad de la seguridad alimentaria en contextos de conflicto y cambio climático, recordando a la comunidad internacional la importancia de la resiliencia y la preparación ante emergencias.

Una Crisis en Escalada: De la Guerra a la Hambruna

La respuesta del gobierno etíope a la crisis ha sido objeto de críticas tanto dentro como fuera del país. A pesar de las claras evidencias de muerte por inanición y la admisión de casi 400 fallecimientos en Tigray y Amhara, las autoridades federales han mantenido una postura de minimización. El Primer Ministro Abiy Ahmed, en una sesión parlamentaria, insistió en que no hay muertes por hambre en Etiopía, aunque reconoció que pueden haber muertes debido a enfermedades asociadas a la malnutrición.

En Tigray, aproximadamente el 91% de la población se enfrenta al riesgo de inanición y muerte, según declaraciones de Getachew K. Reda, de la Administración Interina Regional de Tigray. Esta región, en particular, ha sido devastada por una guerra civil de dos años que terminó oficialmente hace 14 meses, pero sus secuelas siguen afectando gravemente a la población.

La suspensión de la ayuda alimentaria por parte de las Naciones Unidas y los Estados Unidos en marzo del año pasado, tras descubrir un esquema a gran escala para el robo de granos humanitarios, ha complicado aún más la situación. Aunque la ayuda se reanudó en diciembre después de introducir reformas para frenar el robo, las autoridades de Tigray señalan que la comida aún no está llegando a quienes la necesitan.

Además, solo el 14% de las 3.2 millones de personas en Tigray destinadas a recibir ayuda alimentaria por parte de agencias humanitarias la había recibido para el 21 de enero, según un memorando del Clúster de Alimentos de Tigray. Este documento subraya la urgencia de "escalar inmediatamente" las operaciones humanitarias para evitar una "inseguridad alimentaria severa y malnutrición durante la temporada de escasez".

Respuesta Gubernamental y Desafíos de la Ayuda Humanitaria

La magnitud de la crisis alimentaria en Etiopía requiere una acción coordinada y masiva a nivel internacional. Hasta el momento, aproximadamente 20.1 millones de personas en todo el país necesitan asistencia alimentaria humanitaria debido a la sequía, el conflicto y una economía en declive. La pausa en la ayuda alimentaria exacerbó aún más los niveles de hambre, con predicciones indicando que los niveles de hambre de crisis o peores "se esperan en el norte, sur y sureste de Etiopía al menos hasta principios de 2024".

Los esfuerzos para reanudar la distribución de alimentos han enfrentado obstáculos significativos, incluidos problemas técnicos con el nuevo sistema de distribución que incluye rastreadores GPS en camiones de comida y códigos QR en tarjetas de ración. Además, la falta de fondos ha sido un desafío constante para las agencias de ayuda, que luchan por satisfacer las necesidades crecientes de la población afectada.

En Amhara, una rebelión que estalló en agosto ha dificultado el movimiento de los humanitarios y complicado las distribuciones de ayuda, mientras que varias regiones de Etiopía han sido devastadas por una sequía de varios años. Las tasas de malnutrición entre los niños en las regiones de Afar, Amhara y Oromia varían entre el 15.9% y el 47%, con una tasa del 26.5% entre los niños desplazados en Tigray.

"Muchos morirán si no recibimos ayuda inmediata".

- Haben Assefa, un funcionario en ciudad de Yechila.

Mar 2, 2024

La crisis de hambre en Etiopía ha alcanzado proporciones alarmantes, con informes recientes indicando que casi 400 personas han muerto de inanición en las regiones de Tigray y Amhara en los últimos meses. Esta situación, que ha sido reconocida por el defensor del pueblo nacional de Etiopía, revela la magnitud del desastre humanitario que se está desarrollando en el país.

En Tigray, la sequía y los efectos residuales de una guerra civil devastadora han dejado a la población en una desesperación profunda. Los almacenes de granos están vacíos, y familias enteras dependen de recolectar bayas silvestres para sobrevivir. La agricultura, columna vertebral de la economía local, ha sido aniquilada por la falta de lluvias y el conflicto, dejando a los agricultores sin cosechas y sin medios para sustentar a sus familias.

El gobierno federal de Etiopía, a pesar de los informes de muertes por hambre, ha minimizado la gravedad de la crisis, insistiendo en que se están tomando medidas para mitigar el hambre. Sin embargo, la ayuda humanitaria ha sido insuficiente y, en muchos casos, obstaculizada por problemas logísticos y acusaciones de desvío de alimentos destinados a los más necesitados.

La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la situación en Etiopía, con llamados a una acción urgente para prevenir una catástrofe humanitaria de mayor escala. La suspensión temporal de la ayuda alimentaria por parte de organizaciones internacionales, debido a investigaciones sobre el robo de granos, solo ha agravado la crisis, dejando a millones en riesgo de hambruna.

La crisis de hambre en Etiopía ha alcanzado proporciones alarmantes, con informes recientes indicando que casi 400 personas han muerto de inanición en las regiones de Tigray y Amhara en los últimos meses. Esta situación, que ha sido reconocida por el defensor del pueblo nacional de Etiopía, revela la magnitud del desastre humanitario que se está desarrollando en el país.

En Tigray, la sequía y los efectos residuales de una guerra civil devastadora han dejado a la población en una desesperación profunda. Los almacenes de granos están vacíos, y familias enteras dependen de recolectar bayas silvestres para sobrevivir. La agricultura, columna vertebral de la economía local, ha sido aniquilada por la falta de lluvias y el conflicto, dejando a los agricultores sin cosechas y sin medios para sustentar a sus familias.

El gobierno federal de Etiopía, a pesar de los informes de muertes por hambre, ha minimizado la gravedad de la crisis, insistiendo en que se están tomando medidas para mitigar el hambre. Sin embargo, la ayuda humanitaria ha sido insuficiente y, en muchos casos, obstaculizada por problemas logísticos y acusaciones de desvío de alimentos destinados a los más necesitados.

La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la situación en Etiopía, con llamados a una acción urgente para prevenir una catástrofe humanitaria de mayor escala. La suspensión temporal de la ayuda alimentaria por parte de organizaciones internacionales, debido a investigaciones sobre el robo de granos, solo ha agravado la crisis, dejando a millones en riesgo de hambruna.

Algo Curioso
La crisis alimentaria en Etiopía pone de manifiesto la fragilidad de la seguridad alimentaria en contextos de conflicto y cambio climático, recordando a la comunidad internacional la importancia de la resiliencia y la preparación ante emergencias.

Una Crisis en Escalada: De la Guerra a la Hambruna

La respuesta del gobierno etíope a la crisis ha sido objeto de críticas tanto dentro como fuera del país. A pesar de las claras evidencias de muerte por inanición y la admisión de casi 400 fallecimientos en Tigray y Amhara, las autoridades federales han mantenido una postura de minimización. El Primer Ministro Abiy Ahmed, en una sesión parlamentaria, insistió en que no hay muertes por hambre en Etiopía, aunque reconoció que pueden haber muertes debido a enfermedades asociadas a la malnutrición.

En Tigray, aproximadamente el 91% de la población se enfrenta al riesgo de inanición y muerte, según declaraciones de Getachew K. Reda, de la Administración Interina Regional de Tigray. Esta región, en particular, ha sido devastada por una guerra civil de dos años que terminó oficialmente hace 14 meses, pero sus secuelas siguen afectando gravemente a la población.

La suspensión de la ayuda alimentaria por parte de las Naciones Unidas y los Estados Unidos en marzo del año pasado, tras descubrir un esquema a gran escala para el robo de granos humanitarios, ha complicado aún más la situación. Aunque la ayuda se reanudó en diciembre después de introducir reformas para frenar el robo, las autoridades de Tigray señalan que la comida aún no está llegando a quienes la necesitan.

Además, solo el 14% de las 3.2 millones de personas en Tigray destinadas a recibir ayuda alimentaria por parte de agencias humanitarias la había recibido para el 21 de enero, según un memorando del Clúster de Alimentos de Tigray. Este documento subraya la urgencia de "escalar inmediatamente" las operaciones humanitarias para evitar una "inseguridad alimentaria severa y malnutrición durante la temporada de escasez".

Respuesta Gubernamental y Desafíos de la Ayuda Humanitaria

La magnitud de la crisis alimentaria en Etiopía requiere una acción coordinada y masiva a nivel internacional. Hasta el momento, aproximadamente 20.1 millones de personas en todo el país necesitan asistencia alimentaria humanitaria debido a la sequía, el conflicto y una economía en declive. La pausa en la ayuda alimentaria exacerbó aún más los niveles de hambre, con predicciones indicando que los niveles de hambre de crisis o peores "se esperan en el norte, sur y sureste de Etiopía al menos hasta principios de 2024".

Los esfuerzos para reanudar la distribución de alimentos han enfrentado obstáculos significativos, incluidos problemas técnicos con el nuevo sistema de distribución que incluye rastreadores GPS en camiones de comida y códigos QR en tarjetas de ración. Además, la falta de fondos ha sido un desafío constante para las agencias de ayuda, que luchan por satisfacer las necesidades crecientes de la población afectada.

En Amhara, una rebelión que estalló en agosto ha dificultado el movimiento de los humanitarios y complicado las distribuciones de ayuda, mientras que varias regiones de Etiopía han sido devastadas por una sequía de varios años. Las tasas de malnutrición entre los niños en las regiones de Afar, Amhara y Oromia varían entre el 15.9% y el 47%, con una tasa del 26.5% entre los niños desplazados en Tigray.

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