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Niños Fueron Secuestrados en Ucrania y Muchos de Ellos Terminaron en Adopción en Rusia

Miles de niños ucranianos han sido llevados a Rusia desde la invasión de Ucrania en febrero de 2022. Se estima que 19,500 menores han sido afectados, algunos adoptados por familias rusas. La comunidad internacional expresa preocupación por las violaciones a los derechos de los niños.

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Niños Fueron Secuestrados en Ucrania y Muchos de Ellos Terminaron en Adopción en Rusia

Miles de niños ucranianos han sido llevados a Rusia desde la invasión de Ucrania en febrero de 2022. Se estima que 19,500 menores han sido afectados, algunos adoptados por familias rusas. La comunidad internacional expresa preocupación por las violaciones a los derechos de los niños.

La situación de los niños ucranianos deportados a Rusia sigue siendo un tema controvertido, con llamados a garantizar que los niños reciban la verdad sobre su origen y se respeten sus derechos.

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2/6/2024

La invasión de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022 ha tenido consecuencias devastadoras para la población civil, incluyendo a los niños. Según un artículo de DW, se estima que aproximadamente 19,500 niños han sido deportados ilegalmente a Rusia y a territorios ocupados por Rusia en Ucrania. Esta cifra incluye tanto a niños que fueron trasladados sin sus padres como aquellos que acompañaron a sus familias debido a la invasión. Esta práctica ha sido condenada a nivel internacional por organismos de derechos humanos.

El artículo revela que alrededor de 400 de estos niños han sido adoptados por familias rusas. Las profesiones de los padres adoptivos varían, pero se ha documentado que muchos son maestros, militares, excombatientes de las guerras chechenas, y representantes religiosos. Un caso notorio es el del político ruso Sergey Mironov, quien junto a su esposa adoptó a una niña ucraniana. Este tipo de adopciones han generado inquietud acerca de las prácticas de identidad y culturalización que se están llevando a cabo con estos menores.

Los niños deportados a menudo son reubicados en familias rusas y se les anima a olvidar su pasado ucraniano y adoptar una nueva identidad rusa. Esta reubicación forzada y el intento de cambiar la identidad cultural de los menores han sido denunciados como violaciones a sus derechos fundamentales, incluyendo la libertad de movimiento y el derecho de hablar su lengua materna. Diversos organismos han señalado que estas acciones no solo infringen tratados internacionales, sino que también constituyen un trauma adicional para los niños ya afectados por el conflicto armado.

A pesar de las dificultades, se ha logrado el retorno de aproximadamente 400 niños a territorio ucraniano. Las autoridades ucranianas sostienen que las familias de los niños deben tener la potestad de decidir si los menores deben regresar a Ucrania o no. En los casos en que los niños no tienen familia conocida, la decisión debe ser tomada por las autoridades correspondientes en Ucrania. Esta posición subraya la importancia de restaurar y respetar los derechos de estos menores que han sido desarraigados.

Algo Curioso
Diversas organizaciones internacionales han desplegado equipos especializados para facilitar el retorno seguro y reparador de niños afectados, implementando programas que buscan restaurar sus derechos vulnerados y su bienestar emocional y psicológico.

Adopciones en Rusia y Sus Implicaciones

La adopción de niños ucranianos por familias rusas ha suscitado una serie de interrogantes, tanto éticas como legales. La Comisionada de Derechos de los Niños y Rehabilitación Infantil de Ucrania ha mencionado que el proceso de adopción llevado a cabo en Rusia carece de transparencia y va en contra de las normativas internacionales sobre adopciones en tiempos de conflicto. Los alrededor de 400 niños que han sido adoptados en su mayoría por maestros, militares y religiosos, están siendo integrados en un nuevo entorno cultural.

Una de las preocupaciones más destacadas es que a estos niños se les induce a olvidar su pasado y su identidad ucraniana, adoptando nombres, historias y lenguas nuevas. Este proceso de reubicación y reeducación forzada ha sido comparado con prácticas de asimilación forzosa que buscan borrar la herencia cultural de los menores. Tales acciones infringen la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU, que garantiza el derecho de los niños a preservar su identidad.

Las autoridades rusas, por su parte, argumentan que estas adopciones son una solución humanitaria para los niños que han quedado huérfanos o que se encontraban en situaciones vulnerables a causa del conflicto. Sin embargo, la falta de consentimiento de las familias biológicas o de los propios menores plantea serios problemas de legitimidad. Además, la propaganda estatal en eventos de adopción ha sido criticada por organismos internacionales al considerarse como una instrumentalización política de los niños.

El caso de Sergey Mironov y su esposa es solo uno de varios que ejemplifican cómo figuras prominentes en Rusia han adoptado niños ucranianos. Esta práctica ha sido vista con escepticismo y preocupación, especialmente debido a la influencia y el poder de quienes están involucrados en estos procesos de adopción. El seguimiento y monitoreo de estos menores adoptados han sido difíciles, altos directivos de organismos y ONGs han exigido transparencia y rendición de cuentas a las autoridades rusas.

Dificultades y Retornos a Ucrania

El proceso de retorno de niños deportados a Ucrania ha enfrentado numerosos obstáculos. Las autoridades ucranianas han expresado frustración por la falta de cooperación de las autoridades rusas y la dificultad de localizar a estos menores. A pesar de estos desafíos, alrededor de 400 niños han sido repatriados hasta la fecha. Si bien este es un avance significativo, miles de menores siguen en territorio ruso o en áreas ocupadas por Rusia en Ucrania.

Un factor crucial en este proceso es la decisión sobre el destino de estos niños. Los organismos internacionales y las autoridades ucranianas hacen hincapié en que las familias biológicas deben tener prioridad en la toma de decisiones sobre el futuro de los menores. En casos en que no hay familia conocida, el Estado ucraniano debería intervenir para asegurar el bienestar del niño. Esta postura busca garantizar que los derechos de los menores sean respetados de acuerdo con estándares internacionales.

La comunidad internacional ha llamado repetidamente a garantizar que los niños deportados reciban información factual sobre su origen y puedan mantener su identidad cultural. Más de 19,500 niños que han sido transportados ilegalmente, aún esperan por soluciones. Las violaciones a sus derechos fundamentales son motivo de alarma y han sido el centro de numerosas denuncias y resoluciones en organismos como Naciones Unidas y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

La situación tensa entre Ucrania y Rusia se ve agraviada por estas deportaciones y las consiguientes exacciones contra menores. Repetidas exhortaciones se han hecho por parte de líderes y defensores de derechos humanos para que se tomen medidas urgentes y claras para revertir esta situación, priorizando el interés superior del niño. Medidas concretas y esfuerzos colaborativos son esenciales para abordar y resolver este complejo y extendido problema.

La situación de los niños ucranianos deportados a Rusia sigue siendo un tema controvertido, con llamados a garantizar que los niños reciban la verdad sobre su origen y se respeten sus derechos.

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Jun 2, 2024

La invasión de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022 ha tenido consecuencias devastadoras para la población civil, incluyendo a los niños. Según un artículo de DW, se estima que aproximadamente 19,500 niños han sido deportados ilegalmente a Rusia y a territorios ocupados por Rusia en Ucrania. Esta cifra incluye tanto a niños que fueron trasladados sin sus padres como aquellos que acompañaron a sus familias debido a la invasión. Esta práctica ha sido condenada a nivel internacional por organismos de derechos humanos.

El artículo revela que alrededor de 400 de estos niños han sido adoptados por familias rusas. Las profesiones de los padres adoptivos varían, pero se ha documentado que muchos son maestros, militares, excombatientes de las guerras chechenas, y representantes religiosos. Un caso notorio es el del político ruso Sergey Mironov, quien junto a su esposa adoptó a una niña ucraniana. Este tipo de adopciones han generado inquietud acerca de las prácticas de identidad y culturalización que se están llevando a cabo con estos menores.

Los niños deportados a menudo son reubicados en familias rusas y se les anima a olvidar su pasado ucraniano y adoptar una nueva identidad rusa. Esta reubicación forzada y el intento de cambiar la identidad cultural de los menores han sido denunciados como violaciones a sus derechos fundamentales, incluyendo la libertad de movimiento y el derecho de hablar su lengua materna. Diversos organismos han señalado que estas acciones no solo infringen tratados internacionales, sino que también constituyen un trauma adicional para los niños ya afectados por el conflicto armado.

A pesar de las dificultades, se ha logrado el retorno de aproximadamente 400 niños a territorio ucraniano. Las autoridades ucranianas sostienen que las familias de los niños deben tener la potestad de decidir si los menores deben regresar a Ucrania o no. En los casos en que los niños no tienen familia conocida, la decisión debe ser tomada por las autoridades correspondientes en Ucrania. Esta posición subraya la importancia de restaurar y respetar los derechos de estos menores que han sido desarraigados.

La invasión de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022 ha tenido consecuencias devastadoras para la población civil, incluyendo a los niños. Según un artículo de DW, se estima que aproximadamente 19,500 niños han sido deportados ilegalmente a Rusia y a territorios ocupados por Rusia en Ucrania. Esta cifra incluye tanto a niños que fueron trasladados sin sus padres como aquellos que acompañaron a sus familias debido a la invasión. Esta práctica ha sido condenada a nivel internacional por organismos de derechos humanos.

El artículo revela que alrededor de 400 de estos niños han sido adoptados por familias rusas. Las profesiones de los padres adoptivos varían, pero se ha documentado que muchos son maestros, militares, excombatientes de las guerras chechenas, y representantes religiosos. Un caso notorio es el del político ruso Sergey Mironov, quien junto a su esposa adoptó a una niña ucraniana. Este tipo de adopciones han generado inquietud acerca de las prácticas de identidad y culturalización que se están llevando a cabo con estos menores.

Los niños deportados a menudo son reubicados en familias rusas y se les anima a olvidar su pasado ucraniano y adoptar una nueva identidad rusa. Esta reubicación forzada y el intento de cambiar la identidad cultural de los menores han sido denunciados como violaciones a sus derechos fundamentales, incluyendo la libertad de movimiento y el derecho de hablar su lengua materna. Diversos organismos han señalado que estas acciones no solo infringen tratados internacionales, sino que también constituyen un trauma adicional para los niños ya afectados por el conflicto armado.

A pesar de las dificultades, se ha logrado el retorno de aproximadamente 400 niños a territorio ucraniano. Las autoridades ucranianas sostienen que las familias de los niños deben tener la potestad de decidir si los menores deben regresar a Ucrania o no. En los casos en que los niños no tienen familia conocida, la decisión debe ser tomada por las autoridades correspondientes en Ucrania. Esta posición subraya la importancia de restaurar y respetar los derechos de estos menores que han sido desarraigados.

Algo Curioso
Diversas organizaciones internacionales han desplegado equipos especializados para facilitar el retorno seguro y reparador de niños afectados, implementando programas que buscan restaurar sus derechos vulnerados y su bienestar emocional y psicológico.

Adopciones en Rusia y Sus Implicaciones

La adopción de niños ucranianos por familias rusas ha suscitado una serie de interrogantes, tanto éticas como legales. La Comisionada de Derechos de los Niños y Rehabilitación Infantil de Ucrania ha mencionado que el proceso de adopción llevado a cabo en Rusia carece de transparencia y va en contra de las normativas internacionales sobre adopciones en tiempos de conflicto. Los alrededor de 400 niños que han sido adoptados en su mayoría por maestros, militares y religiosos, están siendo integrados en un nuevo entorno cultural.

Una de las preocupaciones más destacadas es que a estos niños se les induce a olvidar su pasado y su identidad ucraniana, adoptando nombres, historias y lenguas nuevas. Este proceso de reubicación y reeducación forzada ha sido comparado con prácticas de asimilación forzosa que buscan borrar la herencia cultural de los menores. Tales acciones infringen la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU, que garantiza el derecho de los niños a preservar su identidad.

Las autoridades rusas, por su parte, argumentan que estas adopciones son una solución humanitaria para los niños que han quedado huérfanos o que se encontraban en situaciones vulnerables a causa del conflicto. Sin embargo, la falta de consentimiento de las familias biológicas o de los propios menores plantea serios problemas de legitimidad. Además, la propaganda estatal en eventos de adopción ha sido criticada por organismos internacionales al considerarse como una instrumentalización política de los niños.

El caso de Sergey Mironov y su esposa es solo uno de varios que ejemplifican cómo figuras prominentes en Rusia han adoptado niños ucranianos. Esta práctica ha sido vista con escepticismo y preocupación, especialmente debido a la influencia y el poder de quienes están involucrados en estos procesos de adopción. El seguimiento y monitoreo de estos menores adoptados han sido difíciles, altos directivos de organismos y ONGs han exigido transparencia y rendición de cuentas a las autoridades rusas.

Dificultades y Retornos a Ucrania

El proceso de retorno de niños deportados a Ucrania ha enfrentado numerosos obstáculos. Las autoridades ucranianas han expresado frustración por la falta de cooperación de las autoridades rusas y la dificultad de localizar a estos menores. A pesar de estos desafíos, alrededor de 400 niños han sido repatriados hasta la fecha. Si bien este es un avance significativo, miles de menores siguen en territorio ruso o en áreas ocupadas por Rusia en Ucrania.

Un factor crucial en este proceso es la decisión sobre el destino de estos niños. Los organismos internacionales y las autoridades ucranianas hacen hincapié en que las familias biológicas deben tener prioridad en la toma de decisiones sobre el futuro de los menores. En casos en que no hay familia conocida, el Estado ucraniano debería intervenir para asegurar el bienestar del niño. Esta postura busca garantizar que los derechos de los menores sean respetados de acuerdo con estándares internacionales.

La comunidad internacional ha llamado repetidamente a garantizar que los niños deportados reciban información factual sobre su origen y puedan mantener su identidad cultural. Más de 19,500 niños que han sido transportados ilegalmente, aún esperan por soluciones. Las violaciones a sus derechos fundamentales son motivo de alarma y han sido el centro de numerosas denuncias y resoluciones en organismos como Naciones Unidas y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

La situación tensa entre Ucrania y Rusia se ve agraviada por estas deportaciones y las consiguientes exacciones contra menores. Repetidas exhortaciones se han hecho por parte de líderes y defensores de derechos humanos para que se tomen medidas urgentes y claras para revertir esta situación, priorizando el interés superior del niño. Medidas concretas y esfuerzos colaborativos son esenciales para abordar y resolver este complejo y extendido problema.

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