Durante una reunión informal de ministros de Exteriores celebrada en Antalya, Turquía, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, instó a los miembros de la Alianza Atlántica a aumentar su compromiso presupuestario en materia de defensa. Rutte señaló que el umbral del 2% del PIB, acordado hace diez años en la cumbre de Gales, ya no cubre las necesidades actuales de seguridad y lo calificó de “claramente insuficiente”.
Rutte presentó una propuesta basada en la petición de Estados Unidos de que los aliados eleven su gasto militar hasta el 5% de su producto interno bruto. El plan detalla que el 3,5% del PIB estaría dedicado específicamente a defensa, mientras que el 1,5% restante abarcaría iniciativas más amplias de seguridad, como infraestructura y movilidad militar esencial para la operatividad de las fuerzas aliadas. El objetivo de este enfoque es definir un “camino creíble” que permita a los países alcanzar esos porcentajes a más tardar en 2032.
Actualmente, solo 22 de los 32 Estados miembros han logrado cumplir la meta original del 2%. Casos como el de España ilustran la brecha: el gobierno español aseguró haber destinado el 1,4% del PIB al rubro de defensa en 2024, aunque los datos oficiales provistos por la OTAN sitúan esta cifra en el 1,28%, una de las más bajas del bloque. Italia, Luxemburgo y Eslovenia han confirmado que lograrán alcanzar el 2% este año, según informó Rutte.
El secretario general hizo hincapié en la necesidad de que las naciones que todavía están debajo del nuevo umbral propuesto diseñen estrategias para incrementar paulatinamente sus presupuestos, con la vista puesta en fortalecer la capacidad disuasoria de la OTAN frente a las amenazas globales que se han intensificado en la última década.
La propuesta será discutida por los jefes de Estado y de Gobierno durante la cumbre de la OTAN en La Haya a finales de junio, en la que se espera definir un acuerdo sobre el nuevo objetivo de gasto militar para el conjunto de la Alianza. En la agenda está atender las demandas del gobierno estadounidense, que considera imprescindible un mayor esfuerzo presupuestario por parte de los aliados europeos y canadienses.
El debate sobre el reparto de la carga financiera dentro de la organización se ha intensificado en los últimos años, especialmente ante el escenario internacional actual. La actualización de los objetivos refleja una reevaluación de las prioridades de la OTAN en un contexto global marcado por desafíos crecientes en materia de defensa y seguridad, según destacó Rutte durante su intervención en Antalya.